y entonces las tortugas de quesillo llegaron volando 

Ella gritaba y hacia que los vidrios de las ventanas tiritaban de miedo.

Mientras los niños jugaban en el parque de la vida y se burlaban de las limitaciones abismales de los adultos.

Ella esperaba solventar los problemas del río lanzándole piedras metalicas.

El viajaba mientras tanto con sus letras, con sus tortugas de quesillo y la ilusión de encontrar en Corcovada cervezas platiconas y bailadoras.

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