Finales cardiacas

Cuanto más difícil es la victoria, mayor es la felicidad de ganar. Pelé.

 

Hay ocasiones que se gana fácil. Todo se olvida rápidamente por diferentes atributos como – no lucharon, éramos superiores, fueron un flan-.

En este texto encontrarán la historia de una victoria difícil o por decirlo de otro modo casi inesperada.

La palabra cardiaca se ha vuelto una constante en las últimas dos finales del Club Tigres. En este tipo de finales el corazón se suspende, las pieles que sostienen nuestros esqueletos irrigan hormigas transparentes y súbitamente todo se inmoviliza.

Hay circunstancias en la vida, personas, mares y lugares que están llenos de adrenalina, como Tepito, Harlem, una noche bajo las estrellas nadando desnudos en Zipolite, el estadio “El Volcán” el pasado 25 de diciembre y así.

Son momentos que llegan a cientos de almas, que conmueven a ciudades y las vuelven grandes cantinas e inexplicablemente generan una cantidad abismal de memes, artículos, trending topics, etc.

Sí, es la magia del fútbol.

 

Los Tigres, como otros equipos, están tatuados de pequeñas historias que hacen vibrar a los corazones que languidecen ante lo absurdo de la modernidad liquida[1].

Domingo 25 de diciembre. En muchas casas la noche previa cenaban y festejaban[2]. En algunos hogares con romeritos, atún a la vizcaína, en otros un pollo asado o una tlayuda con frijoles refritos con hoja de aguacate, en nuestro querido México lleno de tanta desigualdad.

Hay afición tigre y águila  en Alemania, en Estados Unidos, Latino América y así en el resto del mundo.  18:30 C.U.   San Nicolás de los Garza, N.L señalaba google – esa noche de navidad- cuando tecleabas Tigres Vs. América.

Mi padre nació en Monterrey, N.L. en el ´48, jugó con Jabatos  Club de Fútbol  de Nuevo León en los 60´s. Un par de noches previas,   llegó procedente de Cuilapam de Guerrero a pasar estos días y a ver el duelo entre el “Tuca” y La Volpe con su heterogénea familia en Huaxyacac.

Del partido de ida se decían infinidad de cosas. Lo único que se encontró fue a un #Lordláser, que apuntaba clandestinamente a jugadores. La cuestión es que llegaban a la final – a la vuelta- con los cartones empatados a uno.

América, en el centenario de su fundación, buscaba su estrella 13; mientras Tigres su quinta estrella.

Imposible hacerle caso a estadísticas después de la arrolladora derrota de doña “Hilaria” Clinton, sin embargo había pronóstticos por todos lados – si hace frío, si anota primero Oribe o Gignac- .

Así somos los monos desnudos[3], inesperados y mágicamente caóticos. Y también el fútbol, un desencuentro constante, una ilusión perenne, el drama de la vida, en ocasiones como está final de más de 120 minutos en una noche de navidad.

Oaxaca mientras tanto…serena, las calles desiertas, casi todos descansan, algunos taxis deambulaban en la colonia reforma. Con un cielo tan azul que enamora al hombre más gris.

Un árbitro joven da el silbatazo inicial. Todo puede suceder. Las estadísticas se evaporan con Papá Noel. Parece que el tan deseado aquí y ahora, de Santo Tomás de Aquino, se vuelve realidad para la fanaticada y espectadores.

Nada estaba decidido para nadie.

Cuando parece que todo está perdido algo ocurre en las fibras del corazón de algunos individuos que los arroja hacia el precipicio, donde la muerte asecha y también se asoma la cima de las cumbres asoleadas o hacia una parálisis que de pronto atrofia sus piernas y su incitación.

América sale y ataca, un joven recién llegado a la deseosa y millonaria Liga Mx aprovecha un cabezazo raso para con otro marcado con un centenario a su derecha llenar de agua la boca del volcán en erupción. Sin saltar llevó a las águilas más alto que el Cerro de la Silla.

El árbitro con poco oficio o muchas emociones incontrolables deja pasar acciones que no están permitidas por la reglamentación intergaláctica de la FIFA. Hay expulsiones aquí y allá. Trifulcas, berrinches, águilas y tigres parece que están en plena sesión legislativa en San Lázaro. Mucho ruido y pocas nueces. El resultado 2 jugadores menos de cada bando[4].

Después los Tigres, cual fieras asechan el nido águila. Una marea amarilla cae sobre las playas del América. Así como una ola llega otro joven de apellido alemán, centra y cae el gol que da vida a los felinos.

Mi padre incontrolable, al igual que yo gritábamos como si Trump fuera removido de la casa blanca. Si, somos Tigres desde hace muchos años, de hueso colorado[5] , como otros son Rayados o Americanistas.

Decía el gran Dalí: De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas.

El surrealismo existe en la realidad, en la realidad del fútbol todo es posible como en las pinturas de Dalí.

Un cronista vaticina, caballo que alcanza gana. Así terminaría esta historia. Este caballo-tigre de las manos de un portero, que hacia recordar al gran Sergio Goycochea en 1990, detuvo tres penaltis que le dieron la quinta estrella al equipo del Tuca.

El periódico el Esto resume la final:

Con su campeonato logrado en penaltis, Tigres evitó que las Águilas del América celebraran algo en su año de centenario. Estuvo a dos minutos de la hoguera, salió de ella por medio de Dueñas y alcanzó la gloria gracias a Nahuel Guzmán. Así es el futbol[6].

Sin embargo sucedió algo inesperado después de los enojos y las lágrimas de la derrota.

En la entrega de las medallas, un jugador del América – llanamente- rompe con el protocolo para ir a dar la mano a cada uno de sus rivales. Actitud que demuestra una gran civilidad y talento para hacer lo que dice el gran Leo Messi:

“Me preocupa más ser buena persona que ser el mejor jugador del mundo”.

Y así el resto de americanistas, incluido su director técnico tan amado y odiado, se suman a felicitar a los campeones. Esto para bien y para mal de otros, baja la temperatura de los ánimos de la afición y cierra con broche de oro una de esas finales tan volubles como el dólar, inadvertidas como el triunfo del pelirrojo en el vecino país del norte y llenas de trastornes que pudieron haber matado a cualquier aficionado de un ataque cardiaco.

Sin más…Dios bendiga a quien haya inventado el fútbol[7].

 

[1] La modernidad líquida es un tiempo sin certezas, donde los hombres que lucharon durante la Ilustración por poder obtener libertades civiles y deshacerse de la tradición, se encuentran ahora con la obligación de ser libres asumiendo los miedos y angustias existenciales que tal libertad comporta; la cultura laboral de la flexibilidad arruina la previsión de futuro.
[2] 82.72%  de la población en México es Católica. INEGI: 2010
[3] Desmond Morris
[4] El América además se llevó expulsado a Ventura Alvarado (que estaba en la banca)
[5] Hueso Colorado. Antes se habla de temporales marítimos de hueso colorado (muy fuertes), en la Revolución Mexicana se llamaban a los grandes revolucionarios de hueso colorado, a pesar de que se comenzó a usar hace siglos la expresión se ha mantenido en la memoria de los mexicanos, ahora para referirse a cualquiera que manifiesta una pasión desmedida por un partido político, una ideología, una religión, algún equipo de futbol o lo que sea.
[6] https://www.esto.com.mx/237386-historico-los- cinco-titulos-de-tigres/
[7] Paolo Rossi.

Fuente del artículo: http://www.revistalagambeta.com.mx/revista/finales-cardiacas/

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