Acostúmbrate

ninos

a mis queridos hijos, a  luz de mis ojos y a las fibras mi corazón… 
Leonardo Gibrán (la cochinilla), María Paloma (la Garrapata)  y Andrés Felipe (el Panda) 

Acostúmbrate a cuestionarte, a cuestionar, a dudar de los viejos sabios sin perderles el respeto, a construir nuevas teorías que cambien lo que antes pensábamos.

Acostúmbrate a tejer tus sueños cada día, con tus manos, con tu inteligencia, con todo tu amor, con toda tú pasión.

Acostúmbrate a planear tus días, tus noches, tus vidas, tus viajes, que tus pasos pisen hacia donde tú hayas decidido.

Acostúmbrate a dejarte sorprender por tu alma, por los libros que lees, por los ojos que miras, por las noches oscuras, por las historias que te cuentan tus abuelos, por los ríos que nadas, por lo óleos que hueles, por los universos que irás descubriendo.

Acostúmbrate a llorar a mares, a reír a carcajadas,  a cambiar tu contexto, a vivir en el presente continuo.

Acostúmbrate a escuchar buenas óperas, a los clásicos,  a Verdi, a Bizet y también el trinar de los pájaros que encontrarás en tus veredas.

Acostúmbrate a aprender del artesano sus conocimientos del arte, del agricultor su sabiduría de la tierra y de sus ciclos, del arquitecto su experiencia en la construcción de sueños y de los seres que te rodean inhala- sin que los agredas-  su esencia más hermosa.

Acostúmbrate a ayunar periódicamente y a meditar diariamente; esto te dará autodisciplina y paz.

Acostúmbrate a llenarte de sueños-retos en lo físico, en los espiritual, en lo terrenal, en lo intelectual-  que alimenten tu curiosidad cada mañana, en los momentos que no encuentres sentido y en las noches cuando las tormentas internas cuestionen tu alma.

Acostúmbrate a vivir la vida que escojas a todo volumen, con toda decisión hasta que tu alma se encuentre tranquila,  tu respiración marque el ritmo de tu compás y hayas saltado todas las fronteras de tú imaginación.

Acostúmbrate a nutrir tu cuerpo con la naturaleza, a respetar a los animales y al medio ambiente.

Acostúmbrate a leer con el espíritu y la mente abierta a los grandes, a Flaubert, a Octavio Paz, a Homero, a Shakespeare, a Saavedra, a Joyce y también a quienes cautiven tu corazón.

Acostúmbrate a dar palabras de aliento a quienes te rodean sin olvidarte de ti.

Acostúmbrate a las grandes batallas, recordando -siempre- que la más  importante es la tuya…la que acontece en tu espíritu.

Acostúmbrate a no darte por vencido, a cerrar los círculos, por más sencillo o pequeño que este sea, eso dará sentido a tú  camino.

Acostúmbrate a caminar erguido, con los ojos al frente, con una sonrisa que ilumine a las hormigas y a las águilas, habiendo resuelto tu pasado y con la tranquilidad de que tus sueños se concretarán con tus movimientos presentes.

Acostúmbrate a rodearte de buenos hábitos y romper aquéllos que no vayan con tu esencia.

Acostúmbrate a escuchar las cuatro estaciones de Vivaldí, las siete suites de Bach, los conciertos de Brandemburgo  y las voces de los tejidos de tú corazón.

Acostúmbrate al  café  negro y amargo, a las carreras largas, a los amores verdaderos,  a la sonrisa sencilla y honesta, a tender la mano al prójimo, a luchar como espartano por cumplir tus sueños, por comprender a la naturaleza y tu papel dentro de ella, por soñar y hacer más de lo que esperas de ti mismo.

Acostúmbrate .. LPA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s