Brownies con Caguama   

Sabores agridulces con noches irlandesas rodeados por victorias pretéritas y por decadencias contemporáneas, por birdman que encierra la caída natural del hombre ante la realidad interna que va transformando y haciendo frágil su entorno. Atrás, al final del mundo se escucha suavemente una cumbia cadenciosa. Ruido por todos lados, frente a la eternidad que soñamos frente a la muerte eminente. Sólo encontramos espacio para triunfar en este presente aunque te caigas 9 de 10 veces como decía Bernard Russell hay que redoblar los esfuerzos, aventar el pecho hacia el frente, abrir las alas y enfrentar los días de febrero quizás Eminem llegue a tus oídos para “alivianar” tu carrera a las montañas de Coahuila.

La cumbia sigue y la cerveza oscura cae fríamente en el vaso de cristal, el brownie se divierte dulcemente en tu paladar, el desempleo se avizora en el mundo, el principito en su planeta tiene que regar una flor y decidir el fin del universo. El desempleo no existe, a reserva que te avientes un clavado profundo en la televisión en espera que la palomita blanca llegue a rescatarte y te lleve a la fábrica a trabajar.

Caminar, volar y soñar. El abismo está por todos lados, la fragilidad humana es eminente, los mundos arcoiris los construyes a sabiendas que quizás mañana tus huesos descansen bajo los páramos de Querétaro.

El último brownie y nos vamos, ¿a dónde? preguntó melancólico Federico N. ¿por otra caguama o al encuentro en el valle de Oaxaca con Zaratustra?. No hermano, le contestó abruptamente José Alfredo Jiménez, es la gran mentira del mexicano. Significa estimado colega de la filosofía que esta noche bajo la luna llena, las cumbias y la cerveza nos reiremos de nosotros, del mundo, del tuyo, de los otros y del mío.

El telón no ha caído aun, el tiempo se acaba, la muerte se acerca, a cada latido más. Sírvanme otro brownie pero doble.  Esta realidad es más absurda de los que jamás escribí se reía y preocupaba en un banquito Samuel Becket. La gente bailaba, el güiro se escuchaba más fuerte, la hipnosis mataba en vida a los hombres que esperaban un mejor mañana pero que no pudieron con el presente.

Las tlayudas bailan en las manos de los hombres, los brownies también, la cerveza corre por sus venas olvidándose del gran robo a la nación, al planeta.

El sueño va llegando conforme la luz le gana espacios a la sombra.

La cumbia empieza a ceder paso a los gallos, los brownies han desaparecido junto con las caguamas al mar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s