A Chespirito se le deben reprochar muchas cosas, muchas, sobre todo su servidumbre al poder.

Yo me quedo con esto último de Chesperito, el colofón de un artículo publicado el día 29 de noviembre de 2014 en el Financiero por Mauricio Mejía:

Hijo de su tiempo, brillante y devoto de los regímenes de derechas y autoritarios, Roberto Gómez Bolaños fue un narrador genuino de un tiempo turbulento de América Latina que encontró también en la Teoría de la Liberación una respuesta a las preguntas esenciales de la política del Estado de Bienestar: ¿Por qué el progreso económico produce tan pocos muy ricos y tantos muchos muy pobres?

Se le deben reprochar muchas cosas, muchas, sobre todo su servidumbre al poder. Pero no debe discutirse que se convirtió en un referente altísimo de una época de desigualdades. Ha muerto un hombre creativo, y con él se han ido sus defectos y virtudes

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