niña de celofán sin alma que habite , sin flores que arrojen sus aromas a vida…

niña de celofán que andas 

por las riveras del Atoyac 

aventando tus temores pasados y 

volando por Masaryk 

encontrando tus sueños. 

 

niña de celofán que no 

corres ni caminas que sólo 

robas pequeños helados verdes 

fosforescentes a Heidegger cuando 

la lucidez llega. 

 

niña de celofán que no 

encuentra qué hacer 

si escribir del plástico que la rodea 

o volar por el cielo rosa donde Saramago

da lecciones de vida 

o no hacer nada y quedarse encerrada en la caja. 

 

niña de celofán que admira 

desde el diván los óleos rojos con marmolina 

que cuelgan por los corredores que acompañan las 

escaleras eléctricas. 

 

niña de celofán que 

vive 

y es mucho decir 

que muera 

y nadie 

entona una canción 

de Silvio. 

 

niña de celofán que 

llega 

a trabajar acompañada de catrina que baja

 las escalaras cojeando 

y que va de paseo los domingos a la alameda 

a buscar un encuentro 

con Nietzsche 

porque no entiende 

casi nada 

de nada. 

 

niña de celofán 

que escurres por las montañas moradas 

en busca de una pizca 

de comprensión 

por parte de los hipsters, rapers, darketos… 

de su familia aparador. 

 

niña de celofán 

sin alma que habite 

sin flores que arrojen sus aromas a vida. 

 

niña de celofán 

que busca al haragán que la lleve en bicicleta 

por los cerros de Oaxaca en la noche 

y encuentre en el arte 

del amor 

un pequeño pedazo de vida. 

 

niña de celofán 

que no tiene nada más que pedazos 

de vida, 

que le da igual el petróleo y los maestros 

su madre y el vecino, 

que vive ajena 

a cualquier realidad. 

 

niña de celofán 

que usa tacones filosóficos verdes 

y cigarros que no dan risa 

más que preocupaciones

invernales. 

 

niña de celofán 

noña que viaja por el mundo 

en busca de no encontrarse 

de olvidarse de sí misma 

en Lanzarote con Pilar de Saramago. 

 

niña de celofán 

que ve futbol para agradar al sexo de bigote 

que no hace nada 

en las tarde en que la vida 

necesita 

de la creación 

de la invención. 

 

niña de celofán 

que busca rendir informes 

a la vida por medio 

de hojas llenas de lágrimas negras 

que componen sinfonías textuales con olor a primavera. 

 

niña de celofán 

que come semillas tostadas en busca 

de adelgazar la estupidez que desayunó toda su infancia 

frente al televisor. 

 

niña de celofán 

que saluda distante al mundo

en que no se encuentra porque 

no vive 

porque no ama

porque no canta 

porque no camina 

porque muere 

porque se ahoga 

porque no respira 

porque muere bajo las cuerdas de Silvio 

en la noche cuando muere a la lejanía 

geográfica el poeta de los ojos tristes (jip)

Juan Gelman. 

 

niña de celofán 

que no vive,  

muere. 

 

niña de celofán 

que conozco 

pero no se de dónde 

o porqué 

quizás un azul recuerdo de 

una noche en el mar de óleos 

donde habitas. 

 

 

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