olvidos del martes

a veces olvido

el respirar verde que aparece
cuando
he dejado
esa técnica
para transmitir
ronquidos
en las mañanas
grises
que pueblan
de humedad
a los niños
que juegan con
la vida
que se sienta
con sus nalgas
adoloridas
a recordarles
como
se
respira
cuando
la horca
está a punto de ocurrir.
afuera los ladridos
empiezan con
su
concierto matutino
de Chopin en la azotea
mientras los olvidos
se apoderan
de mi nariz chueca
y Obama
pierde
los pocos
momentos
de grandeza
que adquirió
cuando
Aristóteles
se paseaba desnudo
en las playas mediterráneas
orquestando
la próxima
clase
que daría
acerca
de la ética
que marchitarían
los hombres
encorvados
que han olvidado todo.
Roberto Bolaño
aparece en el papel
digital
manchado
por enfermedades
contemporáneas
para recordarle
a los olvidados
las técnicas
para
escribir
pedazos
de vida
en el hit et nunc.
de pronto
la vida
empieza
a respirar,
se levanta,
se olvida de sus nalgas
y comienza
con
su mano
izquierda
a volar
rumbo
a al cielo morado
donde los aullidos
son covers
de Dvórak.
todos
se olvidan de todo
de su país
de sus
sueños circulares
por componer
las enfermedades
que rodean
el cuarto
donde
radica la vida
y su ex-mujer
la calaca tiriti flaca.
los dolores
se apoderan
nuevamente
ahora
del vientre
que soñó
con un hijo
emanado
del
sol
que amanece
en el horizonte
donde
viajará
el hombre
barbado
en busca
de la india
adolorida
por conquistas
de hombres
mentirosos
que hoy duermen
profundamente
después
de beber
densamente
todo el tepache
que prepararon
las mujeres
que olvidan
los golpes
que les propinaron
anoche aquellos que les susurraban al oído
palabras familiares
para vencerlas desnudas en el campo
de San Sebastián
donde Octavio Paz no
vale nada
y los infrarrealistas
lapidan
el laberinto.
el olvido
se apodera de mi nariz
y
el concierto
comienza
con un preludio
de un licuado
de plátano que
nos llevará
a las tierras
donde mataron
con un cohetón
a Guerrero
en la noche.
y el
olvido
de todo
fue el principio
del nacimiento
da la demencia
que carcome
tu presente
continuo
en el pizarrón
de la vida
que hoy
te tiene
en la pobreza
efímera.
empiezas
a resurgir
hombre
nuevo
de las entrañas
de de la Raza cósmica
que tanto
criticas
en el micrófono
de la universidad
donde
pides al mexicano
que deje
la humilidad
y el compañerísmo.
a veces olvido
llamar
al hombre azul
que vende
pedazos de azúcar
filosófica
para
llenar
los bolsos
del hombre mediocres
que compran
ilusiones
en el mercado
de los olvidos.
a veces los olvidos vespertinos del martes
son la panacea que cura a los peatones
que se diluyen por todo el andador
de la vida
efímera.

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