la poesía la dejé, como se dejan los calcetines sucios en el bote gris, pero ella no me dejó.

 
la poesía la dejé en abril, quería encontrarme en otros mares desnudo frente a la tempestad, pero ella me siguió.
la poesía la dejé abandonada, sentada en el tintero azul, sola. Ella  no hizó caso a mis pensamientos y sigue aquí a mi costado, en el corazón púrpura. Está en toda mi piel, me he dado cuenta, recorre cada uno de mis poros.
dejé la poesía pero ella no me dejó.

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